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Mar del Plata, Buenos Aires -

Eduardo Jaureguiberry
Matrícula provincial 93.007
Médico especialista en clínica médica.
Miembro de la Soc. Argentina de Hipertensión Arterial (SAHA).
Médico en salud pública del Partido de Gral. Pueyrredón.
Médico de cabecera de PAMI.
Delegado de APPAMIA Mar del Plata.


¿Cuál es el rumbo?


Estimados lectores, voy a contarles que, luego de haber escuchado, leído y hablado con el doctor Oscar Cingolani, cardiólogo y profesor de la universidad de John Hopkins, Baltimore, y ex compañero de la facultad de La Plata, coincido con él llegando a la conclusión que quien no testea, no puede saber si el diagnóstico a ciencia cierta en materia de COVID 19 y sus números estadísticos. Son estadística basada en proyecciones de lo poco que se testeó y Argentina es de los países donde menos testeos se hicieron del mundo.
Eduardo Jaureguiberry


Sin embargo, el número de muertos, sí es algo cierto. Nosotros hoy damos por contagiado a cualquier conviviente o persona que estuvo en contacto estrecho, y no necesariamente siempre está contagiado. De hecho, el 40 por ciento de los testeos son positivos en la población. También sabemos que hay personas con testeos negativos siendo sintomáticos y que a las 24 o 48 horas se realiza nuevamente el testeo y dan positivo.


Esto es porque la carga viral fue muy baja o débil el día del primer testeo y luego al aumentar sí fue captado por el test. ¿Se entiende? Esta nueva enfermedad hay que pensarla, sospecharla y en mi opinión, insistir con los testeos. No descartar a un negativo tan rápidamente ni dar por positivo a todo el que estuvo en contacto con un positivo.


Cuanto más se testee, más casos encontraremos, pero bajará la mortalidad porque se tomarán medidas más efectivas y con mayor convencimiento antes. Esto no se me ocurre como un pensamiento mágico. Es fruto de mirar modelos en otros países. Y por qué nosotros no nos definimos por adoptar uno de estos modelos, entonces, para seguir una estrategia como la de Suecia, Finlandia o Francia, por citar algunos nada más. Esa pregunta deberían responderla los que gestionan verdaderamente.


Me pregunto si hay una estrategia, porque claramente bien no vamos. Estamos entre los países con mayor índice de mortalidad y si bien es parte de lo educacional y nuestro comportamiento social, también hay una gran responsabilidad de quienes nos gobiernan que en lugar de educar y formar fuerzas del orden para esta ocasión y permitir que todo funcione y así no destrozar la economía, se decidió prohibir, cerrar o encuarentenar meses y meses. Hay equipos de salud dispuestos a formar rápidamente a las fuerzas de seguridad, para que de esta manera en la vía pública se pueda disuadir y controlar el tránsito peatonal.


Tal vez el número de contagios hubiera sido menor o tal vez no, pero no se hubieran perdido tantas fuentes de trabajo. La mortalidad hubiera sido la misma o menor, estoy convencido, pero lo que sí es seguro es que si no adoptamos un modelo, seguiremos mal. Si no se gestiona, seguiremos así y si no hay gestión, difícil será salir de esto.


Se necesitan políticas y políticos nuevos. Con visión de integración mundial con respecto a las libertades individuales y colectivas, equipos de gente trabajando para un fin común, políticas de Estado, inamovibles en salud, educación, seguridad. Gobierne quien gobierne, animarnos a salir del sueño aletargado del bipartidismo. Hay gente capacitada con herramientas para generar trabajo e ir achicando la vaca lechera del Estado actual, que es inviable y que ni siquiera tiene el gesto de achicarse.


Bajar el número de diputados, senadores, legisladores, asesores, cargos que cobran mucho más de lo que cobra un médico o cualquier personal esencial. Ustedes creen que alguien de extrema derecha o alguien que no tiene sentimientos sociales, o los clásicos partidos populistas, nos quieren hacer creer eso para no perder sus cautivos votos y poder seguir en el poder eternamente con ellos cada vez más ricos y nosotros cada vez más pobres sin posibilidad de prosperar.


Queridos lectores, una vez más los invito a leer la historia del continente, del mundo, y en especial la de nuestro país para que saquen sus conclusiones.



¿Cuál es el rumbo?